Mis Pensamientos Bumerán

"Caminando en línea recta

no puede un@ llegar muy lejos"


(Antoine Saint-Exupery)

03 junio 2011

infancias adormecidas

A veces, es fácil adivinar en otros, esos retazos de su pasado más temprano hilvanados a su ser como un segundo traje. En ocasiones, esos retales son como losas pesadas que impiden avanzar.

Tim Burton
Y una se sorprende cuando descubre parte de esos restos en una misma...¿cómo es posible que todo eso vuelva? Es posible porque nunca se fue, siempre estuvo ahí. Forma parte del todo que ahora soy.

Así que algo que parecía tan superado, aprovecha esta oscuridad, que ahora me rodea y me envuelve, para asomarse; y mi infancia pasa a jugar un papel central en el dolor que me invade. 


No se debe a las experiencias que viví en sí, sino a como esas vivencias han afectado mis decisiones a lo largo de mi vida, a como he llegado hasta aquí, a ser quien soy. 

Nunca tuve un plan de vida demasiado estructurado, aunque al parecer fue surgiendo de forma bastante organizada. Tan sólo me deje ser, fui avanzando a cada paso teniendo en cuenta la situación en cada momento. 

Si hubiera hecho todos esos planes a más largo plazo, probablemente no estaría ahora mismo escribiendo en este sofá con mi gato en el regazo, puede que sí escribiera, puede que en otro sofá y con otro gato...

Hay varios momentos en mi vida que podría identificar como puntos de inflexión, de un antes y un después en el rumbo a seguir, unas veces pequeñas acciones, otras pensadas decisiones...Pero la mayoría tomadas sobre una tierra abonada con esas primeras experiencias.

Soy de naturaleza optimista y me ha sido fácil cerrar la caja de Pandora de tiempos oscuros pasados, guardando en mi recuerdo una infancia que quería hacer dulce. 

De vez en cuando, la vida me ha ido poniendo frente a ese baúl para enfrentarme a mi sombra, esa parte de mi que se me atraganta, y poco a poco he ido siendo capaz de lidiar con ellos, haciendome más fuerte con cada encuentro.

Pero esta vez, me sentía preparada, e hice un plan firme, convencida de que como siempre las cosas saldrían bien, y esta vez me equivoqué. Puede que aún este dentro del proceso y me falte vivir algún tipo de catarsis, puede que en un futuro reescriba con optimismo y luz esta parte de mi historia.

Ahora sentía que el haberme enfrentado a mis miedos, a mis fallos, me daba derecho a que mi plan funcionara, pero, como ya dije, me equivoqué. Supongo que aún debo aprender algo más de mi niña interior...

Creo que va siendo hora, después de tantos años, de reconocer que sí, que fui abandonada, maltratada y olvidada en los primeros años de mi existencia. Y a pesar de que creo firmemente que eso me ha hecho mejor: más fuerte, más flexible, más genuina; es hora de reconocerlo, perdonar y perdonarme. 

Es hora de hacer consciente que en mi infancia feliz (pues en mi experiencia global así la vivencio), hubo un lado oscuro que multiplica el dolor cuando lo percibo en otros en mi presente actual.

Parece que en este tiempo que llevo escribiendo, se han ido abriendo camino varias señas que aclaran un poco todo este ir y venir de ideas. Y entiendo que si he necesitado sacar todo esto fuera de mí, es porque realmente tengo ese algo pendiente que resolver antes de continuar (o no) con mi plan.

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